Nacionales: Laura Castagneto, fitness coach: “No hace falta una hora de entrenamiento para poner el cuerpo en movimiento”
04/10/2026
La especialista llega al Bienestar Fest, el evento organizado por LA NACION y OSDE que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo Palermo
Pasar horas frente a una computadora se volvió parte de la rutina de millones de personas. Sentarse para trabajar, levantarse para buscar un café, volver a sentarse para una reunión y terminar el día frente a otra pantalla: muchas veces, el movimiento queda relegado a ese momento en el que finalmente encontramos una hora para entrenar. Pero, ¿qué pasa durante todas esas horas intermedias?Para Laura Castagneto, el movimiento puede empezar mucho antes y, sobre todo, puede ser mucho más sencillo. Profesora y especialista en gimnasia laboral, desde hace años trabaja con una idea que busca correr al ejercicio de la lógica del esfuerzo y la exigencia: no hace falta tener una hora disponible, ropa deportiva ni equipamiento para incorporar movimiento a la vida cotidiana.Bienestar Fest 2026: Ya están en venta las entradas del festival que viene recargado con 6 escenarios y más de 60 experiencias para descubrir qué te hace bien“Hay una imagen del movimiento como algo sacrificado, costoso, que requiere mucho tiempo. Y en realidad hay tanto para hacer de manera sencilla que no necesitás tener una hora disponible para entrenar”, explica. Su propuesta busca encontrar pequeñas oportunidades para moverse en medio de la rutina y evitar que la falta de tiempo se convierta en una excusa para permanecer quietos durante horas.Las pausas activas son una de esas herramientas. Pueden durar 20 o 30 minutos, pero también cinco, dos o incluso menos. Pueden hacerse en una oficina, en casa o prácticamente en cualquier lugar, con una silla como único elemento y sin necesidad de cambiarse de ropa. “Son pausas muy cortitas y fáciles de hacer. Las puedo hacer en cualquier momento, en cualquier lugar”, resume Castagneto.Su recorrido con la gimnasia laboral comenzó mientras terminaba sus estudios, cuando empezó a trabajar dando clases y pausas activas en empresas. Durante esos años conoció de cerca las distintas formas en que el movimiento podía incorporarse a una jornada de trabajo: desde sesiones breves en distintos sectores hasta clases de yoga y otras actividades. La pandemia interrumpió ese formato y la llevó a buscar nuevas maneras de seguir dando clases. Así empezó con las clases online y, con el tiempo, armó su propia membresía online, donde reúne distintas propuestas para que sus alumnos puedan moverse desde sus casas.Pero detrás de esa adaptación hay una misma idea que se mantiene: generar conciencia sobre el movimiento y hacerlo accesible. “Yo voy más por ese lado: transmitir el movimiento desde un lugar accesible, estés donde estés. Hacer pausas cortitas, movimientos súper aptos para cualquier persona que no necesite tener ni ropa de gimnasia ni experiencia previa”, cuenta Castagneto.La propuesta cobra especial sentido en un contexto en el que el trabajo frente a pantallas ocupa buena parte del día. Para Castagneto, el problema no es solamente cuánto ejercicio hacemos, sino cuánto tiempo permanecemos quietos. Cambiar esa dinámica no necesariamente implica transformar por completo la rutina: puede ser levantarse de la silla, caminar un poco más, mover las articulaciones o hacer algunos ejercicios de coordinación que obliguen a cambiar el foco.“Es un cambio de conciencia. Como no tenés ningún problema, funcionás igual aunque no te levantes, entonces no le damos importancia. Pero la productividad, la mentalidad y el foco también tienen mucho que ver con poder levantarte un poco, cambiar de aire y hacer ejercicios que te hagan estar presente en el momento”, sostiene.Para ella, el movimiento funciona además como una forma de interrumpir la inercia. El cuerpo humano no está pensado para permanecer ocho horas sentado y, al incorporar pequeñas pausas, se ponen en juego cuestiones físicas, como la movilidad y la circulación, pero también la posibilidad de despejar la cabeza y volver a la tarea con otra energía. “Todo eso influye muchísimo. Es llevar conciencia a la gente y que la gente pueda elegir moverse distinto”, resume.Los expertos en psicología coinciden: en el vínculo abuelos-nietos, “todos ganan”Esa es justamente la herramienta que Castagneto quiere compartir en la segunda edición de Bienestar Fest, el festival de bienestar organizado por LA NACION y OSDE. El domingo 25 de octubre, llevará al Hipódromo Palermo una pausa activa pensada para que quienes participen no se lleven solamente la experiencia de ese momento, sino recursos concretos para incorporar después a su vida cotidiana.Para acceder a más información sobre la agenda, venta de entradas y sorpresas del Bienestar Fest hacé clic acá.La idea es simple: demostrar que moverse no tiene por qué ser una actividad extraordinaria que ocurre lejos de la rutina. A veces puede ser algo tan pequeño como levantarse de la silla, cambiar de posición, caminar unos minutos o dedicar un momento a movilizar el cuerpo. “Hay tanto para hacer que la idea es empezar a cambiar un poco las cabezas. Se puede hacer mucho con poco tiempo, de manera sencilla, sin materiales y con la ropa que tengas puesta”.
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